"En resumen, dijimos que las personas
postergan resolver sus problemas,
cuando los evitan..."
La semana anterior, aludimos a que las personas postergan la resolución de sus problemas cuando los evitan y que para vencer esta situación, era menester tener expectativa. También dijimos que tener expectativa no es solamente, esperar, como piensan algunos. Porque expectativa se refiere a la situación de una persona que espera conseguir algo, es la posibilidad de conseguir algo beneficioso, esto, según el Diccionario Océano. Entonces, no se trata sólo de esperar; la espera, como que es pasiva: “espero a que nieve”. La expectativa es acción, porque espera conseguir algo, busca la posibilidad de conseguir algo beneficioso.
Asimismo, nos introdujimos en la historia de la hija de Jairo que está en Mateo 9:18-19, y 23-26, donde dice: "Mientras él les decía esto (habla de Jesús) un dirigente judío llegó, se arrodilló delante de él y le dijo: mi hija acaba de morir. Pero ven y pon tu mano sobre ella y vivirá. Jesús se levantó y fue con él, acompañado de sus discípulos. Cuando Jesús entró en la casa del dirigente y vio a los flautistas y el alboroto de la gente, les dijo: váyanse. La niña no está muerta está dormida"
Así que muy atinadamente, puedes decir el día de hoy: “Mi fe no está muerta, está un poco dormida; o bien, mi expectativa no está muerta, está un poco dormida”.
"Entonces –sigue diciendo en los versos 23 al 26- empezaron a burlarse de él. Pero cuando se les hizo salir, entró él, tomó de la mano a la niña, y ésta se levantó. La noticia se divulgó por toda aquella región".
Vimos que en esta historia encontramos tres niveles de expectativa.
- La expectativa de Jairo
- La expectativa de los familiares y amigos de Jairo, y
- La expectativa de Jesús. Hoy revisaremos cada una de ellas
- Veamos primero: la expectativa de Jairo.
En los evangelios, hay dos o tres versiones de este mismo pasaje, una dice: “mi hija se está muriendo” y en otra dice que: “Jairo llega a Jesús y dice mi hija se murió”, porque justamente esas dos versiones hablan de la condición de inseguridad que tenia Jairo. Él había salido de su casa y algunos comentaristas dicen que tal vez su hija estaba a punto de morir y él va a Jesús diciéndole se va a morir y otros que dicen como estaba mal, mal, ya está muerta; entre que yo salí de casa y vine a verte Jesús mi hija ya está muerta. Por el grado de inseguridad y esto te habla de que Jairo tenia la expectativa del Puede-Que.
¿Qué es la expectativa del “puede-que”?, Bueno, cuando tú crees que un milagro en tu vida puede que suceda o puede que no. O si crees que te va a ir bien económicamente, puede que sí, puede que no; cuando piensas que tu negocio puede que sí funcione o, puede que no. ¡Exacto! Tienes la expectativa del puede-que. ¿Cuántos “puede-que¿és” hay dentro de tu cabeza? No sé, veremos y esperemos que pase el tiempo, Dios dirá. Y el Dios dirá, pensamos que es fe, pero eso no es más que un puede-que si, puede-que no. Porque mis amados, cuando Dios dice algo, Dios te lo afirma. En el nombre del Señor Jesús ya tienes un sí asegurado de parte de Dios. Pero con la expectativa del puede-que, no vas a ningún lado ni llegas a ninguna parte. ¿Cuánta gente alrededor tuyo tiene este tipo de expectativa? que siempre están viendo, no sé, y vamos viendo, y como tienen miedo de afirmar, tienen miedo de soltar fe, y decir: esto me va a pasar. Entonces viven en ese nivel.
- En segundo lugar: La expectativa de los familiares.
Cuando llega Jesús a la casa, estaban todas las plañideras, las que hacían alboroto y lloraban, se murió. ¡OH! Dios mío, se murió, ¿cuántas plañideras hay alrededor tuyo? Sacátelas de encima; y a éstas, había que pagarles. Cuánto tiempo más le vas a pagar a la gente que te rodea, que siga llorando tu pena, que sigue llorando tu enfermedad, que siguen llorando tu pobreza; y los familiares dijeron: ¡Basta! no molesten más al maestro, tu hija se murió, esa es la expectativa del no. No va a pasar, a mí no me va a pasar, de ésta no salgo, mis hijos nunca se van a convertir, ¿mi hijo adorando? eso no lo creo, la expectativa del no. La expectativa del pue-que y la expectativa del no. Del no, ya está todo hecho, ya está todo decidido, no hay nada que se pueda hacer, lo que está muerto, está muerto. Sin embargo, llevamos tu fina atención a otro tipo de expectativa.
- Tercer lugar: La expectativa de Jesús.
Jesús llegó y lo miró a Jairo y le dijo: No tengas miedo, creé solamente, esa es la expectativa del Señor. Dijo por qué tanto alboroto y llanto, la niña no está muerta sino dormida. ¿Sabes cuál es la expectativa del Señor? la expectativa del sí, el Señor siempre tiene un sí, y quiere darte la seguridad de que en él siempre hay un sí. Él tiene un sí como respuesta, él no tiene ni un pue-que si, pue-que no, y tampoco un no, él tiene un sí para tu vida, para darte el milagro que tanto estás necesitando. ¡Gracias Señor! siempre hay un sí en la boca de Jesús, tu bendición. Jesús te dice: Tu expectativa no está muerta, está sólo dormida. Órale, hay que hacer algo con esa Palabra del Señor. Tenemos que despertarla, hemos de tener la expectativa correcta.
¿Saben lo que hizo Jairo? Y nos encanta la actitud de Jairo, porque lo primero que hizo es que fue a buscar a Jesús, dejó a su hija moribunda y se fue a buscar a Jesús. Y en segundo lugar porque apenas los familiares le dijeron: tu hija está muerta, Jairo buscó los ojos de Jesús y Jesús buscó los ojos de Jairo; y esa mirada, fue única. ¿Sabes que Jesús siempre va a buscar tus ojos?, ¿y sabés que tú siempre tienes que buscar los ojos de Jesús en medio de cualquier crisis? ¿Sabes qué está buscando Jesús en tus ojos? Un sí, Él está tratando de ver si todavía dentro tuyo está la expectativa del sí, Jesús está tratando de ver si todavía hay algo de fe dentro tuyo que puedas usar; y, esto, no porque Él la necesite sino porque la necesitas tú, para resolver ese conflicto. ¿Sabes qué buscaba Jairo en los ojos de Jesús? Un: “sí, tu hija va a vivir”. Cada vez que tú busques a Jesús tienes que buscar el sí de Jesús, no el “vaya a saber” o, el: “tal vez, Dios no quiera” Dios quiere. “Vaya usted a saber, tal vez no sea la voluntad de Dios” Tampoco funciona, porque la voluntad de Dios que estés bien, es voluntad de Dios que tus hijos sean sanos, que tus hijos conozcan al Señor, ésa es la voluntad de Dios.
Aunque los cielos se vengan abajo, declara siempre que sí, porque a la larga o a la corta, Dios siempre te va a dar el milagro que estás necesitando. Hay un ¡Sí! para tu vida, ¿hay un sí todavía guardado dentro tuyo? Amados ¿hay un: Sí se puede resolver mi problema, adentro de ti? Si lo hay, vas a ver tu problema resuelto. ¡Ah no! ¡Qué más voy a intentar, qué más voy a hacer, cuántas dietas hice en mi vida y no me dieron resultado! Jesús está buscando un ¡Sí! lo voy a lograr, un ¡sí! sé que lo vas a hacer Señor, un ¡Sí! que lo puedo, un ¡Sí! sé que mi vida va a ser transformada. ¿Cuál es el nivel de tu expectativa?, el Señor está esperando un sí dentro tuyo, el Señor está buscando ese sí y que cuando te mire a los ojos, salga un sí de tu boca, salga un sí de tu mirada, vamos Señor vamos juntos y lo vamos a lograr.
Vamos a adorarle, y el Señor se va a acercar a tus ojos, te va a pedir que lo mires cara a cara y él va a pedir que le digas un sí, porque él de su boca te va a soltar un sí, ya todo está hecho, el milagro te pertenece, la bendición es tuya. Él quiere encontrar un sí en tu espíritu para tomar ese sí y para que aprendas a soltar la fe de que todo es posible delante de la presencia de Dios. Levantarme y volar alto, algo grande vendrá. Y si dices no sé tal vez, pues eso será para otro radioescucha, para el que está en otra ciudad, en otro lugar. El Señor está buscando un sí dentro tuyo porque cuando lo encuentra, el sí de él y el sí tuyo son explosivos, hacen bajar cualquier bendición, cualquier milagro.
Queridos, en 2a Pedro 1:3 dice: que Dios nos dio todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Dios te dio todas las cosas, otra versión dice que: nos concedió todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.
Y si todavía piensas, bueno, un día estoy bien y, otro un día mal. Es que algo, no te funciona del todo bien.
El Señor está buscando un sí, porque dice que te concedió todo para que vivas como él manda, o sea bendecido y bendecida. Dice que nos concedió todo, las bendiciones vienen a nuestra vida cuando empezamos a actuar con la seguridad de que ya te fueron concedidas. Haz de tener la seguridad que la bendición que le estás pidiendo a Dios, ya te la concedió porque te la dio para que vivas como Él quiere que vivas. No le estás pidiendo nada extraño a Dios, estás teniendo la seguridad que lo único que estás haciendo con tu sí, es atraer lo que Dios ya te dio. Ese problema Dios ya lo resolvió, porque Dios va adelante y ya te lo concedió, te concedió la sabiduría para resolver ese problema, por eso vive con un sí, sabiendo que la solución ya viene a tu vida. Jesús te va a mirar a los ojos para ver si hay un sí adentro, eso es lo que está buscando: tu nivel de expectativa.
¿Hay un sí dentro de tí?, piensa en ese problema, el que más te preocupa hoy, ¿Hay un sí dentro tuyo? Hay un ¡Sí, Señor! vamos, esto tiene solución. Sí Señor esto no se agranda más, hoy se termina. Sí Señor yo sé que todo va a salir en victoria yo sé que me vas a dar la respuesta. Sí Señor te creo, junto mis ojos con los tuyos, junto mi sí con tu sí y lo que estaba muerto no está muerto, está solamente dormido, pero hoy con mi sí yo le doy aliento de vida y lo voy a disfrutar. Algo grande para mis hijos, para mi casa, para mi salud.
Escríbe un SÍ grande, tamaño poster de ser necesario, en cartulinas pegadas por todas partes, para que lo sepas, para que no se te olvide, los pegas en todos lados, en tu casa, en tu carro, en tu lugar de trabajo, por todos lados y cada vez que tú veas que vas pensando para el lado de la catástrofe, los lees y retomas el camino para el lado bendecido: declaras las promesas de Dios. Si alguien te dice algo negativo en tu familia, tú vas a decir tengo que cambiar de rumbo, ponte un SÍ, y recuerda que es una palabra preciosa. Cuando enfrentes otro problema acuérdate que Jesús está buscando tu nivel de expectativa, acuérdate que Jesús está buscando tus ojos, a Jesús le agrada mirarte a los ojos, los está buscando para ver el brillo que hay en ellos. Sí, tus ojos brillan por la fe que hay dentro tuyo. A poco no sabes que la fe se puede ver. Se puede ver. Lo dicen tus ojos.
Puedes decir, por ejemplo: Yo sé que las cosas están mal, pero dentro mío hay un grito y el grito es un SI, yo sé que las cosas no se están dando como me imaginé, pero busco a Jesús porque dentro mío hay una esperanza, la esperanza viva que es Cristo en mí, que dentro de poquito eso va a estar solucionado. Jesús está buscando tu mirada, tu nivel de expectativa y te podemos asegurar que cuando se encuentren con la vista y los SÍ: ese milagro va a descender para ti y para tu casa. Quiero que te sintonices con los ojos de Jesús, es una mirada tan dulce y él sabe que la tuya también, porque no hay nada más lindo cuando el Señor encuentra una mirada de fe, todavía hay fe dentro tuyo, pasaste por muchas, pero todavía hay fe y hay fe sin usar, y cuando sueltes esa fe va a salir de adentro de tí todo eso que Dios te dio, que te lo dio para que vivas como Él quiere que vivas.
Tienes que bendecir tus pensamientos para que puedas fijar tu mente en el sí. La bendición de tu forma de pensar, para que pienses que todo es un sí, que Dios tiene todo un sí, deja de hacerte la vida infeliz, busca el sí que hay dentro tuyo, Aprende a pensar bien de Dios, de lo que Dios quiere darte, de cuánto te ama y cuánto quiere bendecirte a ti y a tu familia. Porque te ama a ti y a tu familia de una manera única y especial. Él te promete que todos van a estar en este lugar, a todos se les va a abrir el cielo y todos van a recibir oportunidades de Dios, todos, a toda tu familia la vas a ver levantando los brazos al cielo, adorando al Señor. ¿Hay un ¡sí! dentro de tí? O todavía hay un, “puede-que”, o todavía hay un ¡No! El Señor va a verte a los ojos y va a ver tu nivel de expectativa y va a hacer lo posible para que sueltes tu sí. Vamos a bendecir todos los pensamientos, vamos a decir pensamientos polarizados en la bendición, el pensamiento siempre va a ir dirigido a la bendición. Amén y amén.
En síntesis completa, para que revises tus apuntes. Mis problemas tienen un problema y éste consiste en la actitud con la cual los enfrento. Por ello es que no permitimos que nuestros problemas crezcan, con la ayuda del Señor Dios: yo los achico y los convierto en un ratón que me como. Para lo cual, sigo tres pasos. El primero es que sé que todo problema que se levanta delante de mí, tiene solución: porque Jesucristo el Señor, ya venció, Él triunfó y con Jesús soy más que vencedor. Así que lleno mi mente, mi alma y espíritu de la Palabra de Dios, la creo, la confieso y la obedezco. Me polarizo hacia la bendición que Dios tiene para mí y dejo de pensar en lo catastrófico y fatídico. Además mantengo una expectativa sana, me conecto a la expectativa de Jesús y no tengo temor, le creo a Él. Voy a buscar a Jesús, busco su mirada y Él se encontrará con la mía expectante: sé que Jesucristo el Señor, está conmigo y no tengo temor. Repite en esta mañana: Yo tengo mi expectativa puesta en Jesucristo, el Señor. Yo tengo mi expectativa puesta en Jesucristo, el Señor.
|