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La tarde del 27 de Mayo 2010,
Esteban Trevizo sufrió un accidente en motocicleta, a 60 kms/hr,
y pese a que se deslizó por la vía por más de 7 metros
sólo resultó con rasguños y magulladuras de menor consideración.
La tarde del 27 de Mayo 2010, a Esteban, le sucedieron varios incidentes. El primero, ocurrió cuando circulaba de sur a norte, por una avenida principal de la ciudad de Chihuahua, Méx., a 60 m/hr, al esquivar un vehículo que entraba a un estacionamiento público sin la menor precaución. Más adelante, un transeúnte se aventuró a la vía y tuvo necesidad de virar otro tanto, lo cual le llevó a quedar justo atrás de un vehículo que iba a una velocidad mucho menor a la suya, así que para evitar el inevitable impacto: frenó al máximo. Al hacerlo así, las llantas se “amarraron” y la motocicleta derrapó; además, se desestabilizó directo a colisionar. Sin embargo, el vehículo en cuestión aceleró y dejó libre el carril por el que transitaba, lo cual fue de lo más conveniente debido a que Esteban cayó y empezó a deslizarse sobre su costado por la cinta asfáltica, con la moto encima. De pronto, la soltó y ambos –cuerpo y motocicleta- siguieron deslizándose; aunque ahora, en dirección contraria. Al detenerse, pudo ver su moto casi al lado de la banqueta, se levantó y al percatarse que estaba a “media calle”, corrió hasta ella y ahí se quedó. Tratando de asimilar lo sucedido. El resto de los automóviles que viajaban por la misma ruta, se detuvieron; también.
Algunas personas le alcanzaron y pidieron asistencia. Los paramédicos llegaron, revisaron a Esteban y concluyeron que sólo tenía rasguños y magulladuras de menor importancia que podían atenderse con agua y jabón. Ningún hueso roto. Ni siquiera la rodilla sobre la que cayó con la moto. Ni el brazo sobre el que se deslizó por más de 7 metros. Nada. Sólo agua y jabón. Y algún analgésico simple, en caso de dolor.
Lo que no sucedió:
- Ser embestido por el vehículo que entraba al estacionamiento.
- Atropellar a un transeúnte.
- Impactarse y por la velocidad que llevaba, “volar” sobre el automóvil.
- Ser atropellado por los vehículos detrás de él.
De lo peor, a lo menos:
- Deceso.
- Incapacidad laboral: temporal, parcial o permanente.
- Cirugía y hospitalización por fracturas múltiples
- Contusiones
Y todo, debido a la protección sobrenatural que el Señor Dios, creador de los cielos y de la tierra, tiene por cada uno de sus hijos, sólo: agua y jabón. Sin más. Sencillo y extraordinario, a la vez. Así es el Dios en quien creemos, amamos y servimos. A Dios sea la Gloria, la Honra y todo el Poder. |