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Sana de Pancreatitits PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Lunes, 15 de Junio de 2009 16:21


En la segunda semana del mes de febrero 2009, Urani Hernández fue diagnosticada con pacreatitis, enfermedad grave y potencialmente de muerte.  Oraron a Dios.  Luego, el diagnóstico fue: cáncer en el estómago.  Y oraron, de nuevo.  Entérate aquí, de lo que significa creer; esperanza contra esperanza.
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En la semana del 9 al 15 de febrero de este año (2009), me internaron por un fuerte dolor en el estómago y pese a que declaré mi sanidad: de todos modos, quedé internada en una Clínica particular de la ciudad de Chihuahua. El primer diagnóstico fue: pancreatitis, enfermedad muy grave y potencialmente de muerte, que consiste en la autodigestión del páncreas por las mismas enzimas que produce, provocando al final: muerte por septicemia. Yo me sentía morir. Todo me preocupaba, pero más: mi pequeña Katia, de siete años de edad. El Pastor de mi Iglesia, acudió a verme y le mostré los estudios con el diagnóstico de pancreatitis. Ahí se veía el páncreas, visiblemente inflamado y oramos a Dios, por mi sanidad. Luego me hicieron una tomografía, y ¿el resultado? Nada de pancreatitis, páncreas totalmente normal.
            Sin embargo, el médico vio una mancha a nivel del estómago que no le gustó y ordenó que me realizaran una biopsia. Ahora, el diagnóstico de sospecha era cáncer en el estómago. Me negué a aceptarlo y rogué a Dios desde el fondo de mi corazón, por mi chiquita Katia. Es muy pequeña, Señor –declaré- sé que en el cielo no hay pancreatitis ni cáncer, aquí tampoco debe haber. Le creí al Señor en todo momento, pese al dolor y los cuatro días de ayuno total que pasé. 
            Después me hicieron una endoscopía y resultó que era una úlcera estomacal enorme, con una bola acumulada de no sé qué me explicó el doctor, que había que eliminar cuanto antes, así que me dieron un medio de contraste y con eso empezó a deshacerse y a dejar mi organismo, poco a poco. Una vez desecha, el médico dijo que había que tratar la úlcera para que ésta cerrara y no volviera a acumular nada que me diera problema, después. A Dios nuestro Señor, la Gloria, Honra y Poder: ni pancreatitis ni cáncer de estómago. Una úlcera, nada más.
            En todo este proceso, vi a mi esposo muy angustiado. Él que no quería saber nada del Señor, pero me decía: “Ora. a Dios.  Ora, con más ganas”.   Entonces, el Pastor nos dijo que una vez que Jesucristo, el Señor, hiciera la obra y sanara mi cuerpo, abriéramos las puertas de nuestro hogar con un grupo en casa. Y, a partir del martes 24 de Febrero, 2009, tenemos un grupo en casa e invitamos a vecinos, familiares y amigos a venir y conocer a Jesús, el Hijo de Dios. De la biopsia, nada: todo negativo. A su Nombre, la Gloria. Gracias, Señor Jesús.
 
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